De mi bolsa de canicas: Anne Emond

Aunque parece que “amargarse en vacaciones” se está convirtiendo en el nuevo “odio la navidad” y dentro de poco será ya una tendencia generalizada, yo estoy intentando sacar algo de provecho de las mías y por eso, casi rompo el trato que hicimos. Pero aquí estoy, a última hora, para presentaros a  Anne Emond, a aquellos que todavía no la conozcáis.

La obra de esta dibujante me gusta, me emociona y me hiela la sangre. Es como si otra chica, que vive en Brooklyn estuviera llevando una vida paralela a la mía, sólo que con una mejor capacidad para expresarse porque yo no sé dibujar. Si lo hiciera, saldrían de mí sin duda cosas como ésta, éstaésta y sobre todo ésta:

Por supuesto, no es que cuando la descubrí pensara que somos almas gemelas ni nada por el estilo, porque después de todo Edward Gorey o Aubrey Beardsley son referencias relativamente comunes. Pero sí me llama la atención cómo el hecho de ser una mujer, vivir sola en una ciudad grande y tener un temperamento creativo provoca sentimientos tan similares.

Yo, de momento, la única excentricidad que me permito es no tener gato.

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