«Es que a las tías no os gusta la ciencia ficción»

Este es un tema al que le tengo bastante manía porque casi siempre que sale en una conversación es porque alguien se quiere tirar a alguien. La prueba es que normalmente no se discute con chicas a las que no les gusta la ciencia ficción que debería ser lo lógico (a menos que se trate de la típica pareja con novio en papel adoctrinador) sino con alguna a la que sí, o que al menos está empezando a leer algo.

A mí que la gente se quiera tirar entre sí me parece perfecto y si se me quieren tirar a mí, mejor que mejor, pero para eso utilicemos otros lugares comunes mucho más recurridos, que para eso están. Yo no soy una experta en ciencia ficción, ni muchísimo menos, normalmente siempre hablo con gente que ha leído bastante más que yo, pero sí me la tomo muy, pero que muy en serio, y todos sabemos que dos no acaban en la cama porque les guste la ciencia ficción o porque les guste el mismo grupo (a no ser que uno de ellos sea integrante del grupo, lo cual es un fenómeno sociológico distinto) sino porque hay cierto atractivo físico mutuo y demás consideraciones poco intelectuales. Así que si en una conversación nos interesa poner en relieve la diferencia de sexo entre los interlocutores, hablemos de por qué a las chicas no se nos da bien mecánica, por qué siempre vamos al baño de dos en dos o de sexo directamente, que es el tópico preferido y que viene más al caso. Pero por favor, a la ciencia ficción dejádmela en paz.

Entonces, si me da tanta rabia, ¿por qué escribo este post? Pues porque por mucho que me pese, la afirmación es cierta, o al menos lo es en torno a los lectores de mi edad. Con la irrupción de la ciencia ficción en la literatura juvenil, confío en que las nuevas generaciones abracen el género sin distinciones, pero para la mía ya es demasiado tarde. Salvo en poquísimos casos, todas las conversaciones que he tenido sobre libros de ciencia ficción han sido con chicos y de ellos he obtenido siempre las mejores recomendaciones. Por ejemplo cuando ayer mencioné a Greg Egan en twitter se me hubiera caído un ojo si me hubiera contestado una chica, cosa que por supuesto no ocurrió. Como ya he dicho antes, el sexo de mi interlocutor no me importa en absoluto cuando hablo de ciencia ficción, así que esto no me parece ni bien ni mal, pero sí me resulta frustrante no poder compartir con amigas, grandes lectoras, mi afición por estos libros. Si hay tantas escritoras y editoras de ciencia ficción, ¿por qué en la pequeña muestra estadística que es mi círculo social la proporción femenina es ínfima?

Hasta ahora la ciencia ficción ha estado siempre en un rincón apartado de la librería, nada que pueda llegar a las manos de una lectora si no lo va buscando. La chica ha podido tener hermanos, novios, amigos que le hayan recomendado efusivamente un libro de ciencia ficción en la adolescencia, pero si ha empezado a leerlo, no le ha enganchado. ¿Por qué? ¿Porque es una mujer? Me parece imposible. Sin embargo, es probable que si tiene mi edad, el libro que le dejaron fuera de Asimov, Heinlein o algo escrito antes de los ochenta, y lo que ocurre con esos libros, por mucho que otros sentidos sean clásicos de la literatura, es que los personajes femeninos dan un poco pena. Son secundarios arquetípicos que no llegan a paródicos, con los que a cualquier mujer del mundo provista de cerebro le resulta imposible simpatizar o identificarse. Y la identificación con algún personaje, sea protagonista o secundario, es indispensable para enganchar al lector, especialmente en la adolescencia.

Por supuesto puede haber muchos más motivos, pero esta es mi pequeña teoría sobre cuál es la principal causa de que entre las mujeres de mi edad haya tan pocas aficionadas a la ciencia ficción. Y es triste, porque como explico en el siguiente artículo que por fin SÍ tiene que ver con el post, hay todo un mundo maravilloso que las lectoras se están perdiendo.

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