Gente que mola más que tú y que yo: Nina Katchadourian

Por la parte que nos toca, o al menos en lo que respecta a mí, espero de corazón que esta sección no sea muy extensa. Aunque por otro lado, la existencia de individuos brillantes, creativos –de los de verdad, no de los que se dividen en juniors, seniors y directores– y algo excéntricos es siempre motivo de celebración. Es gente que hace el mundo un lugar más interesante, y es fantástico que no estén todos muertos.

Hoy me encargo de presentarte, si no has tenido previamente el placer, a la artista Nina Katchadourian y a su proyecto “Seat Assigment” en el que que convergen los tres elementos que, bajo mi nada humilde opinión, sustentan el índice de “molabilidad” de un sujeto y su obra:

A) Creatividad: Nina Katchadourian viaja en avión y, mientras el pensamiento de la mayoría de nosotros se vería preso de una de la peores y más tediosas rutinas a las que nos somete el mundo moderno, el suyo diverge. Se sale del esquema inmediato, evidente, ve cosas que los demás no vemos. Como la posibilidad de hacerse una serie de autorretratos de estilo flamenco en el baño del avión:

image

B) Inteligencia: Este es el ingrediente que convierte lo que podría quedarse en una simple “parida” en algo con sentido, con significado. Hacer una foto con el móvil de unas migas de pan sobre la foto de una revista es algo que se le puede ocurrir a cualquiera –no así lo de los autorretratos flamencos, para esto el nivel de creatividad ha de ser mucho mayor–, pero Nina Katchadourian lo convierte en una serie, lo integra en el esquema de un proyecto, y lo que podría haberse quedado en cuatro tontadas improvisadas en un avión se convierte en una genialidad.

C) Atrevimiento: O “soberbia”, “caradura”, “autoestima” o “confianza en uno mismo”. El simple acto de nombrar este elemento implica un juicio. Pero se trata precisamente de eso. Atreverse a mostrar lo que uno ha hecho, llamarlo obra de arte, creerse o sentirse artista… Y someterse al juicio y la opinión de los demás. Todos conocemos a alguien que, aún derrochando creatividad e inteligencia es incapaz de mostrar nada de lo que hace. Algún afortunado que haya podido atisbar su talento podrá decir de él “fulano es un verdadero artista”. Pero no, si carece de este tercer elemento, no lo es.

Existen infinidad de libros sobre teoría del arte, y personas que se toman muy en serio a sí mismas dedicadas a desentrañar la esencia de lo que se considera una obra artística, pero para mí no hay más que la conjunción afortunada de estos tres elementos, enfrentados a la subjetividad del espectador. ¿Significaría algo “Seat Assignment” de Nina Katchadourian para alguien que no ha viajado nunca en avión? No. No tendría el menor sentido.

image

Y si tampoco lo tiene para ti, échale un vistazo a sus “Uninvited collaborations with nature”. “The Mended Spiderwebs Series” y “Transplant” me parecen auténtica poesía. Espero que a ti también o tendremos que salir a la calle a discutirlo.

Deja un comentario