Queridos míos: Os voy a decir una cosa que no sé si estáis preparados para leer: este es el sexto verano que mando OLA. ¡El sexto!

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Foto de Yoshitaka Kashima

Queridos míos:

Os voy a decir una cosa que no sé si estáis preparados para leer: este es el sexto verano que mando OLA. ¡El sexto! No hay duda porque entré en el archivo y conté yo misma despacio y con los dedos. ¿Qué os parece? A mí me sentó fatal. Me pareció un dato incluso de mal gusto. No hay nada más atroz que el paso del tiempo.


Así estuve, refunfuñando un rato, hasta que empecé a verle la parte positiva. Yo no soy precisamente un ejemplo de constancia y acudir a esta cita veraniega seis veranos seguidos sin duda significa algo. No sé qué, la verdad, pero sospecho que es bueno. Aunque mando Flecha durante todo el año, siempre me pongo nerviosa cuando hago el cambio a OLA. Hay algo emocionante y feliz en el comienzo del verano para mí y es gracias a estas cartas. Quizá incluso he logrado contagiaros esa sensación a vosotros.


Este verano lo he empezado fatal. La noche de San Juan, mientras oía el rumor de las fiestas ajenas, yo ardía en mi propia fiebre por covid, con el ánimo por los suelos. Está siendo un año complicado para mí. Este verano se me presentaba imposible, lleno de trabajo, compromisos y un ocio tan agendado que no sé si califica como tal. Sin embargo, ayer tuve una de esas pequeñas revelaciones de las que quizá no sería tan consciente si no os escribiera estas cartas. Fui a un parque para pasar un rato sola, extendí una manta sobre el césped y me embargó el olor a hierba, su humedad flotando en el aire donde la tocaba el sol. Me tumbé a la sombra de un árbol y mirando cómo se mecían las hojas de su copa por fin recordé: ah, esto es, esto es el verano y esto es la vida. Todo el trabajo, los compromisos, los proyectos... Todo eso son cosas que nos inventamos, importantes solo en la medida que me permiten alimentarme, descansar, estar sana y tener tiempo para dedicarme un rato a vivir. Me alivió recordarlo.


El verano perfecto no es más que una suma de momentos luminosos escogidos en la memoria. No importa si duran semanas o segundos. No importa si estás en el mar o sobre la hierba. No importa si los vives a solas o en compañía. Solo tienes que ser consciente de ellos.

💆 El tema

Tengo el cerebro aún reblandecido por el covid, así que me vais a permitir que elija para esta carta un tema que es para mí el equivalente a una mantita de bebé. Lo escucho y siento como si alguien amable me pusiera un paño mojado en la frente.

⚠️ Estáis recibiendo esta carta porque en algún momento os suscribisteis a Flecha o a OLA. Pero si no queréis saber más de mí, en cualquiera de mis formas, podéis daros de baja haciendo clic aquí.

📖 El enganche

En verano no hay que preocuparse de recomendar libros buenos o malos. Solo tienen que ser lecturas atrapantes que te lleven lejos. Esta es una que aún no se me ha ido de la cabeza (la leí en inglés pero ya la han traducido a español). Tiene personajes perturbadores, giros de guion salvajes y hasta una localización exótica. ¿Qué más le puedes pedir a tu lectura de playa? 
☞ En Kindle / en librerías.

🦟 El remedio III

El año pasado recomendé una crema para las picaduras de mosquito y recibí una pequeña bronca. Creo que me la merecía porque no está bien ir por ahí recomendando medicamentos en newsletters veraniegas, aunque en mi defensa he de decir que enlacé el artículo de Vademécum donde se enumeraban las contraindicaciones. Así que este año, aviso primero: NO SOY NINGUNA EXPERTA Y NO ME HAGO RESPONSABLE DE LOS EFECTOS DE MIS RECOMENDACIONES SOBRE VUESTRA SALUD. Dicho esto, os tengo que contar que he encontrado la absoluta panacea en mi lucha contra las picaduras de mosquito y sería un crimen no compartirlo aquí a principios de verano. No es una crema. Es una cosa. Es una especie de lápiz que aplica calor sobre la picadura y por un milagro de la química orgánica hace desaparecer el picor. Cuando digo que aplica calor, me refiero a MUCHO calor. La sensación es como si te quemara, pero apenas dura unos segundos y por supuesto no deja ninguna marca (o al menos a mí no me la deja). Después de eso: nada. La picadura sigue ahí, pero la molestia se esfuma gracias a este invento. A mí me lo descubrió una amiga que tengo hoy en el mismo pedestal donde espero que vosotros me pongáis a mí.

🎲 El experimento

Estoy francamente disgustada por la deriva que ha tomado Instagram y por otro lado, Twitter..., bueno, sigue siendo Twitter. A veces necesito comentaros cosas al margen de estas cartas, pero las redes sociales no son de fiar. También quiero que vosotros me comentéis cosas, pero luego yo no contesto a vuestros correos, lo cual dificulta la comunicación. Así que este año he creado un canal de Telegram, donde compartir algunas cosillas (para entrar tenéis que estar en el móvil). Por ejemplo, esta semana podéis compartir otros thrillers perfectos para el verano y también si alguien ha usado intensivamente el dispositivo para las picaduras y se ha quedado calvo o algo así. Estaría bien saberlo. Si el enlace ya no funciona cuando leáis esta carta, contestadme a este mismo correo con la palabra «Telegram» y os lo mando.


❗️Para quien no tenga instalado Telegram o no sepa ni lo que es: Telegram es una app de mensajería muy parecida a WhatsApp pero mejor en muchos aspectos. ¿Merece la pena instalarla solo por mi canal? La respuesta es sí. No por mi contenido, obviamente, sino porque siempre conviene tener instalada una alternativa a WhatsApp y probablemente encontréis que muchos de vuestros contactos ya están allí.

🚫 La desrecomendación

Vuelve esta querida sección de OLA con una obviedad obligada: ¿esta semana podéis intentar no pillar el covid? Lo desrecomiendo totalmente. A estas alturas carece de cualquier interés y se pasa fatal, la verdad.

  Actitud para esta semana:

Me despido hasta el sábado que viene. Esta semana encontrad vuestro ratito para vivir el verano. No hace falta mucho más.

Con cariño,
Carmen

P.D.:

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