Artículo destacado
Enfermedades de internet: las malas narraciones
Al asomarse a internet, al posar los dedos sobre un teclado, cualquiera se convierte en autor de micronarraciones, instantáneas, autobiográficas, y el pensamiento casi autómata, cotidiano, se deshilacha en frases de no más de 140 caracteres y no llega ni siquiera a escupitajo vital. O bien, el lloriqueo postadolescente de desamor con la amiga a través del teléfono se convierte en un post de veinteañera con ínfulas artísticas y escaso talento que completa el cuadro con una foto en blanco y negro y tipografías en tonos pastel. Y así, los pensamientos, las emociones, las intimidades del autor improvisado, tan respetables, sinceras y auténticas como las de cualquiera se convierten en narraciones mediocres, clichés pobremente expresados, que en vez de ajarse y perderse como el papel de un diario abandonado, permanecen públicas casi siempre destinadas a una audiencia equivocada. No se editan, ni siquiera se autoeditan, y rápidamente quedan validadas por lectores de escaso criterio que las alaban, las reproducen, las imitan y las contagian. Leer más
Últimos artículos
- Lo cercano
- Llevo tanto sin escribir aquí que ya no sabía muy bien cómo hacerlo. He redecorado el espacio para sentirme más cómoda y le he pedido a mi hermana que lo amueble con mis objetos preferidos ahí arriba. Los que me habéis seguido por twitter o facebook, sabéis que en todo este tiempo no he estado [...] Leer más – ‘Lo cercano’.
- Lo lejano
- Escuchamos el saludo tímido de un clarinete al otro lado de la calle. Se detuvo enseguida porque la banda estaba solo afinando, antes de ponerse a tocar, pero sonó ansioso, con la urgencia de algo que se escucha una vez y solo una, algo que no puede esperarte para ocurrir. Así que cambiamos rápidamente de [...] Leer más – ‘Lo lejano’.
- Sangre cuajada
- No escribí aquí la semana pasada porque al fin tuve unos días para disfrutar del verano y las vacaciones y extravié mis neuronas en algún lugar del camino entre la piscina y la playa. No las culpo, porque en los últimos meses les había dado un uso funesto, ahogadas en una tristeza que me ha [...] Leer más – ‘Sangre cuajada’.
- De mi bolsa de canicas: Anne Emond
- Aunque parece que “amargarse en vacaciones” se está convirtiendo en el nuevo “odio la navidad” y dentro de poco será ya una tendencia generalizada, yo estoy intentando sacar algo de provecho de las mías y por eso, casi rompo el trato que hicimos. Pero aquí estoy, a última hora, para presentaros a Anne Emond, a [...] Leer más – ‘De mi bolsa de canicas: Anne Emond’.
- Infierno verano
- No sé bien cómo ha ocurrido, pero éste, que era el sitio donde más forzada me sentía escribiendo, se ha convertido en todo lo contrario. Siento que puedo sentarme aquí, como si fuera el porche de mi casa (qué diferencia tan demoledora entre los escenarios que construye mi mente y los que frecuenta mi cuerpo) [...] Leer más – ‘Infierno verano’.
- De por qué escribo para ti
- Una de las cosas que me aburre de los blogs es que normalmente me imagino a la persona que escribe subida a un pequeño escenario, dirigiéndose a su público de manera formal o chistosa, pero siempre representando un papel, con una voz impostada de maestro de ceremonias o bien contando una serie de intimidades noveladas, [...] Leer más – ‘De por qué escribo para ti’.
- Dios, tenemos que hablar
-
Por desgracia soy atea. Digo por desgracia porque ya me gustaría a mí poder creer en un dios bondadoso que hubiera creado para mi disfrute una urbanización de recreo al otro lado de ese enorme disgustazo que es la muerte. Eso y otras maravillosas features que tiene dios en cada religión. No entiendo a los [...] Leer más – ‘Dios, tenemos que hablar’.
- No le cuentes nunca nada a nadie
-
En honor a la verdad he de decir que tal vez esta entrada se parezca un poco a la penúltima. En honor a la verdad he de decir también que no me preocupa en lo más mínimo, porque no he venido aquí a entreteneros. De hecho, ni siquiera debería hablar con vosotros, porque este texto [...] Leer más – ‘No le cuentes nunca nada a nadie’.


